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Cómo distribuir la inversión en tu plan de pensiones

Descubre varias pautas para saber cómo distribuir la inversión en tu plan de pensiones y la estrategia más recomendable para cada tramo de edad.

Hoy en día, en el mercado financiero, existen diversos tipos de planes de pensiones en los que realizar tu inversión. Principalmente podemos distinguir entre los planes que invierten en renta fija, los que invierten en renta variable y, finalmente, los mixtos, que invierten tanto en fija como en variable.

Cómo distribuir la inversión en tu plan de pensiones

Aquí te acercamos, en un sentido más amplio, las distintas clases de planes de pensiones:

Renta fija a corto plazo: son aquellos planes que invierten en bonos y valores de renta fija cuyo plazo de realización o vencimiento no sobrepase, en promedio, los 24 meses. De esta manera, la cartera no tendrá una duración mayor a los 2 años. Por este tipo de restricciones, los planes de pensiones de renta fija a corto plazo son uno de los más demandados a la hora de buscar un refugio para las inversiones y algo de seguridad.

Al tratarse de deuda de los países, la seguridad de los activos es bastante alta, y por ello, las rentabilidades son menos impresionantes que en otros casos, como los planes de pensiones garantizados, por ejemplo.

Renta fija a largo plazo: este instrumento de ahorro invierte en bonos y valores con renta fija cuyo plazo de realización o vencimiento se exceda, de media, los 24 meses. De esta manera, la cartera deberá tener una duración mayor a los 2 años para poder entrar en esta categoría y no quedarse dentro de la renta fija a corto plazo.

La diferencia entre ambas es el riesgo que asumen. Y es que, al ampliarse el plazo, crecen también ligeramente los peligros de que el bono pierda valor en el mercado secundario de deuda. En este sentido, estaríamos ante un tipo de plan de pensiones algo más arriesgado que los de renta fija a corto plazo y, por supuesto, que los planes garantizados.

Renta fija mixta: estos planes se distinguen por ser la rama más conservadora a disposición del ahorrador en este tipo de productos. Aunque los mercados se empeñan en demostrar que invertir en renta fija no está exento de riesgos, se supone que se trata de activos financieros con menos volatilidad y más estables.

Dentro de los planes de pensiones de renta fija hay diferentes categorías y la más arriesgada es la mixta. Por imperativo legal los planes dentro de esta categoría tienen permitido invertir hasta un 30% de su cartera en activos de renta variable, lo que les confiere algo más de flexibilidad en su operativa y la posibilidad de conseguir rentabilidades algo superiores a los otros dos tipos de planes de renta fija: a corto y a largo plazo.

Renta variable: invierten como mínimo un 75% del total de su cartera en renta variable.

Renta variable mixta: son planes que invierten entre un 30% y un 75% del total de su cartera en activos de renta variable.

Garantizados: son fondos que incorporan una garantía adicional y dan un rendimiento prefijado. Estos planes se componen de aportaciones de una fiscalidad diferida que ofrecen una revalorización asegurada a plazo fijo, al contrario de los no garantizados. Esto quiere decir que la entidad bancaria se compromete a reembolsarle al participe la rentabilidad pactada sin tener en cuenta la coyuntura del mercado.

Cómo distribuir la inversión

Para obtener la mayor rentabilidad de tu plan de pensiones hay que saber muy bien cómo distribuir la inversión. Para ello, a continuación os doy algunas pautas que seguir y así no asumir grandes riesgos a la hora de contratar tu plan de ahorro para la jubilación:

  1. Siempre es bueno tener más de un plan contratado, uno que invierta en algún fondo de renta fija y alguno que lo haga en renta variable, así diversificamos la inversión en diferentes fondos y disminuimos riesgos.
  2. Si no se quiere tener más de un plan de pensiones, otra opción a tener en cuenta es contratar uno mixto, así se invierte también en ambos fondos, fijo y variable, sin la necesidad de tener más de un plan de pensiones.
  3. Otra manera de diversificar la inversión es contratar planes en distintas entidades financieras. Antes de contratar el plan nos informaremos de la rentabilidad que está dando cada uno y las condiciones que nos ofrecen los bancos o cajas de ahorro, así podremos elegir qué plan nos conviene más contratar y en qué entidad.
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Principalmente para diversificar la inversión, lo ideal es contratar más de un plan de pensiones con diferentes políticas de inversión. Así, lo que conseguiremos además de su diversificación, es asumir pequeños riesgos para no obtener grandes pérdidas, ya que el principal objetivo de un plan de pensiones, es garantizar a su partícipe el mayor beneficio cuando se jubile.

Distribuir la inversión en planes de pensiones según la edad

Isabella Diestel, responsable de Planes de Pensiones de Deutsche Bank España, explica la forma de distribuir la inversión en planes de pensiones según la edad. De esta manera, Deutsche Bank recomienda realizar una planificación financiera a largo plazo y destinar parte del ahorro a complementar la pensión pública tras la jubilación. Para configurar la cartera del plan de pensiones, es fundamental definir el perfil de riesgo del ahorrador, pero la edad también determina qué producto es el más adecuado.

1 – Menos de 45 años: 100% renta variable

Ser joven no es incompatible con comenzar ahorrar de cara al futuro. Es más, cuanto antes se empiece a ahorrar a largo plazo, menor es el esfuerzo requerido para acumular el capital necesario. Además, esa perspectiva temporal a largo plazo permite optar por un plan de pensiones que invierta en renta variable. Aunque es un activo con mayor volatilidad y riesgo, históricamente la renta variable es el activo más rentable a largo plazo.

2 – De 45 a 50 años: 60% renta variable y 40% renta fija

En esta franja de edad, los ahorradores siguen siendo personas jóvenes que tienen por delante muchos años de vida laboral, por lo que todavía pueden asumir riesgo. No obstante, es recomendable que empiecen a destinar parte de su patrimonio a la inversión en renta fija (deuda pública –letras, bonos y obligaciones del Tesoro- y deuda privada –bonos corporativos-) para reducir la volatilidad.

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3 – De 50 a 55 años: 45% de renta variable y 55% de renta fija

A medida que cumplimos años y nuestra jubilación se va acercando, el nivel de riesgo que debemos asumir va reduciéndose. Los ahorradores que tienen entre 45 y 55 años podrán recurrir a un plan de pensiones mixto pero que otorgue mayor ponderación a la renta fija, manteniendo una parte de renta variable que aporte un extra de rentabilidad.

4 – De 55 a 60 años: 25% de renta variable y 75% de renta fija

Los planes mixtos siguen siendo la opción más acertada para las personas de entre 55 y 60 años, si bien el peso que otorgarán a la renta fija será superior que en la franja anterior.

5 – A partir de 60 años: 100% renta fija y mercado monetario

Cuando se acerca la jubilación, es recomendable reducir al máximo posible el nivel de riesgo de nuestra cartera y optar por planes de pensiones de renta fija y mercado monetario, aunque eso suponga renunciar a cierta rentabilidad. En esta etapa, la prioridad debe ser la preservación del capital para disfrutarlo una vez se alcanza la jubilación.

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Imagen de Fabrik Bilder de shutterstock

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