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El inquietante futuro de las pensiones

Ya desde hace muchos años, desde los más diversos sectores relacionados con la economía, se venía ponderando el papel de productos como los planes de pensiones, y en general, el ahorro orientado al complemento de los ingresos en la jubilación, más como una necesidad que como una elección, del mismo modo que no todas las actitudes y mensajes calan igual en diferentes ámbitos geográficos, por motivos obvios de comportamiento social, en nuestro país, aun existiendo la conciencia latente de que efectivamente el ahorro para la jubilación era importante, esta en realidad no toma cuerpo de manera masiva hasta no hace tanto tiempo realmente.

El panorama de las pensiones

E incluso hoy, aún, existen posturas relativamente reticentes que se basan bien en los propios modelos de producto que se nos ofrecen, o bien, en una lectura de la evolución de las pensiones de jubilación tal vez excesivamente optimista.

Para entender el panorama futuro de las pensiones, debemos comenzar situándonos. Nuestro país alcanzaba en el año 2007 el máximo histórico en lo que a afiliaciones a la seguridad social se refiere, superando los 19 millones (19,4 millones concretamente) comparativamente, cinco años después, el número de afiliados a la seguridad social había caído 3,3 millones, por lo que las cifras del año 2012 nos presentaban un panorama que ya comenzaba a ser diferente con tan sólo 16 millones de afiliados a la seguridad social.

A ese dato debemos sumar el número de prestaciones de desempleo emitidas en el  año 2012, que alcanzaban, los 2,8 millones, que se dividían a su vez en 1,3 millones de prestaciones contributivas, 1,1 millones de subsidio de desempleo, y 0,4 millones de rentas básicas (o renta activa).

Como último dato debiéramos consignar que el número de cotizantes en el año 2013 en proporción al número de prestaciones y pensiones abonadas equivalía a 1,8.

Si tomamos esos datos, y los cruzamos con elementos tan poco discutibles como el envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida, y datos en previsión como que a partir del año 2022 habrá más defunciones que nacimientos, nos plantamos en un futuro relativamente inmediato, en el que se igualarán las personas en edad laboral con las personas inactivas, con una tasa de dependencia que entonces equivaldrá al 100% (cuando como hemos visto anteriormente el pasado año 2012 era ligeramente superior al 50%)

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