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¿Puede ser embargado un plan de pensiones?

El embargo de un plan de pensiones es una medida excepcional: estando el partícipe endeudado, sólo se recurre a ella cuando no queda otra fuente de cobro a la que acudir (cuenta corriente, nómina, etc.). No obstante, mientras el dinero permanezca invertido y el partícipe no intente recuperarlo, es intocable

La crisis de nunca acabar ha traído consigo nuevas formas y métodos en la mayoría de los ámbitos, entre ellos, en el de la gestión de cobros. La coyuntura ha sido tremendamente adversa para muchos ciudadanos y, con el objetivo de hacer frente al temporal, más de uno ha recurrido al endeudamiento. Mientras se hayan devuelto las cantidades prestadas o, aunque sea de forma progresiva, se vaya haciendo, no hay mayor problema que la posible angustia que uno pueda sentir por estar endeudado. Que no es moco de pavo.

Imposibilidad de pagar las deudas

El panorama se presenta más oscuro cuando no hay medio para satisfacer los compromisos adquiridos. Así, cuando una persona acumula deudas con la Administración, un excónyuge o cualquier otra persona, Hacienda puede proceder a embargar parte de su patrimonio para poder hacer frente a los pagos pendientes.

Embargo de la cuenta o de la nómina

Lo primero que la Administración suele embargar es la cuenta corriente. Dicho de otra forma, si hay dinero, Hacienda lo requisará. Después, o al mismo tiempo, dependiendo del tipo de deuda, suele ir a por la nómina, de la que se resta un dinero mensual que se destina al pago de los compromisos financieros.

Se pueden embargar los planes de pensiones

Requisar del plan, una medida extraordinaria

¿Qué pasaría si el deudor no tuviese liquidez en la cuenta bancaria o careciese de sueldo o tan siquiera de ingresos? Pues una de las posibilidades que podría plantearse es embargar el plan de pensiones.

En ese momento surgiría la pregunta inevitable: ¿Puede embargarse el dinero de un plan de pensiones? La respuesta es afirmativa, aunque también existen fuertes limitaciones a esta posibilidad. En este sentido, el punto 7 del artículo 22 del Reglamento de Planes de Pensiones establece que “los derechos consolidados del partícipe en un plan de pensiones no podrán ser objeto de embargo, traba judicial o administrativa hasta el momento en que se cause el derecho a la prestación o en que se hagan efectivos en los supuestos de enfermedad grave o desempleo de larga duración”.

El dinero invertido, intocable

Dicho de otra forma, mientras el dinero permanezca invertido en plan será intocable y no podrá embargarse. Hasta su rescate, es decir, hasta que se recupere la inversión. Mientras tanto, los derechos consolidados seguirán rentando y haciendo crecer el patrimonio del contribuyente. En casos extremos ha llegado a darse la curiosa circunstancia, que implica una cierta contradicción, de que una persona endeudada use su plan de pensiones para invertir en productos de alta rentabilidad que le permitan lograr una recapitalización que cubra sus deudas.

No puede embargarse lo que no se está cobrando

La sentencia 88/2009 de 20 de abril de 2009 del Tribunal Constitucional (TC)  ratifica la inembargabilidad de los planes de pensiones mientras permanezca el dinero invertido con los siguientes argumentos. “En los planes de pensiones los partícipes no adquieren sus derechos hasta que se produce el evento cuyo riesgo es objeto de cobertura –cuando el titular tiene derecho a beneficiarse de la inversión–, lo que implica que la contraparte no tiene obligación de satisfacerlos hasta que ello no ocurra”. Es decir, que no puede embargarse algo que no se está cobrando.

“En la ejecución forzosa, el juez no tiene más facultades en la esfera jurídica del deudor que las que este mismo detenta y si el deudor, partícipe de un plan de pensiones, no ostenta derecho alguno sobre su derecho consolidado hasta que se cause la prestación, en modo alguno puede considerarse vulnerador del derecho a la tutela del ejecutante que el juez tampoco pueda hacer traba sobre dicho valor”, agrega.

Cuándo se obtienen los beneficios del plan

Cabe recordar que las prestaciones incluidas en un determinado plan de pensiones repercuten en el ahorrador en los siguientes supuestos:

  1. Jubilación.
  2. Incapacidad laboral total y permanente para la profesión habitual o absoluta y permanente para todo trabajo, así como la gran invalidez.
  3. Muerte del partícipe o beneficiario, que puede generar derecho a prestaciones de viudedad, orfandad o a favor de otros herederos o personas designadas.
  4. Dependencia severa o gran dependencia del partícipe regulada en la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia.

Ejecución de las prestaciones sin orden del ahorrador

La cuestión tiene aún más entresijos, puesto que no es necesario que el partícipe dé la orden de rescate, ya que según figura en los apartados 8 y 10 del artículo 8 de la Ley de Planes de Pensiones, el embargo se ejecutará cuando “se cause el derecho a la prestación (los cuatro puntos antes mencionados) o concurran los supuestos de enfermedad grave o desempleo de larga duración”. En ese momento, “la entidad gestora ordenará el traspaso del dinero correspondiente a las prestaciones a quien proceda, en cumplimiento de la orden de embargo”.

De esta forma y según está redactado el texto, incluso si el partícipe no sabe que los fondos están ya disponibles, en cuanto éstos lo estén, serán ejecutados.

No te pierdas nuestra Guía de Planes de Pensiones

Imagen –  Dragon Images en Shutterstock

 

 

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